Por Edwin Dela Cruz Fecha 28/01/26
GT DIGITAL NEWS, SANTO DOMINGO. Hablar de seguridad social en tiempos de Juan Pablo Duarte puede parecer un ejercicio anacrónico. El concepto moderno como sistema organizado de protección frente a riesgos de la vida no existÃa en el siglo XIX. Sin embargo, su ideario contiene principios que hoy fundamentan cualquier polÃtica de protección social.
Duarte
concebÃa la República como una comunidad basada en la justicia y la dignidad.
En sus propias palabras: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”. Esta
frase no es solo un llamado moral; es una advertencia polÃtica: sin justicia
social, no hay bienestar colectivo. Desde esa perspectiva, la seguridad social
no puede reducirse a un favor o a un negocio, sino que es un deber del Estado
hacia sus ciudadanos.
Para
Duarte, la ley debÃa servir al interés general y no a privilegios particulares.
Como él decÃa: “La ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, asà los
gobernados como los gobernantes”.
Aplicado
al presente, esto implica que un sistema de seguridad social que no proteja al
trabajador frente a la enfermedad, la vejez o la vulnerabilidad incumple con el
principio republicano que defendÃa.
Además,
Duarte enfatizaba que el poder público existe para servir al pueblo:
“Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para
nosotros mismos”.
En
términos actuales, esto se traduce en garantizar que la protección social alcance
a todos, no solo a quienes pueden pagarla o a sectores privilegiados. La
obligación del Estado es anticipar riesgos y atender necesidades, cumpliendo
con su responsabilidad histórica.
Duarte
también sostenÃa que la dignidad humana es la base de la República: “La
verdadera libertad consiste en obrar con justicia y no en ser esclavo de la
injusticia”.
Un
sistema de seguridad social deficiente o excluyente es, entonces, un obstáculo
para la libertad y la justicia que él soñaba. La protección frente a la
enfermedad, la cesantÃa o la vejez no puede depender de la fortuna individual,
sino de la acción organizada del Estado en favor de la comunidad.
Hoy,
la República Dominicana cuenta con un sistema de seguridad social formal, pero
enfrenta desafÃos serios: pensiones insuficientes, acceso desigual a la salud y
estructuras que favorecen más la rentabilidad financiera que el bienestar
humano.
Duarte
nos recordarÃa que la legitimidad de cualquier institución depende de su apego
a la justicia y al interés general, no solo de la eficiencia administrativa.
La
seguridad social no es un lujo ni un negocio; es un derecho y una obligación
del Estado, reformarla, fortalecerla y humanizarla es un deber moral y
republicano, porque, como enseñó Duarte, la patria se mide por la justicia que
garantiza a quienes la sostienen con su trabajo y su vida.
Sobre el autor
Edwin
DeLaCruz es periodista y abogado, dedicado al ejercicio profesional del
periodismo. Ha sido reportero y se desempeña principalmente en el ámbito de las
relaciones públicas y la comunicación estratégica. Es productor de programas de
televisión y creador del espacio motivacional Edwin Inspira, orientado a
promover la superación personal y el crecimiento humano. Además, es dirigente
sindical, con una trayectoria vinculada a la defensa de los derechos laborales
y sociales.

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