La institución explica que las obras responden a la alta siniestralidad vial, ante denuncias sobre un badén instalado en la vía.
En una nota indicaron que, de acuerdo
con los registros oficiales, en los últimos tres años el Malecón ha concentrado
al menos 20 accidentes graves, con un saldo de 11 personas fallecidas y 41
personas lesionadas, cifras que evidencian un patrón de riesgo sostenido que
hacía impostergable una actuación técnica y preventiva.
En ese orden, precisaron que ´´estas
estadísticas adquieren mayor relevancia al tratarse de una vía utilizada a
diario por familias, niños, deportistas, adultos mayores, trabajadores y
turistas nacionales y extranjeros, en un entorno que históricamente ha sido
asociado al esparcimiento, la recreación y la actividad turística´´.
El INTRANT explicó que la intervención
no responde a decisiones improvisadas ni a un elemento aislado, sino a un plan
integral basado en datos de siniestralidad, cuyo objetivo principal es reducir
la velocidad y prevenir hechos fatales.
“La evidencia demuestra que la
velocidad excesiva en este corredor ha sido un factor recurrente en la
ocurrencia de accidentes graves. No intervenir habría significado mantener una
tendencia de muertes y lesiones que podía evitarse”, indicó la institución.
Cuando las cifras tienen nombre y
rostro
Detrás de cada estadística hay una
historia humana. Una de ellas es la de Juan Pérez, un caso representativo de lo
ocurrido en esta vía durante años.
Juan, de 32 años, caminaba una tarde
por el Malecón luego de compartir con su familia. Al intentar cruzar la
avenida, fue impactado por un vehículo que circulaba a alta velocidad. Falleció
horas después a causa de las lesiones. Su historia refleja la realidad de
decenas de familias que han perdido a un ser querido en siniestros viales
ocurridos en este corredor.
Casos como el de Juan pusieron en
evidencia que el Malecón dejó de ser solo una avenida vehicular y se convirtió
en un punto crítico de convivencia vial, donde la falta de medidas de control
representaba un riesgo real para la vida.
Intervención basada en evidencia para
reducir siniestros
El INTRANT precisó que el proyecto fue
diseñado tras analizar los tramos con mayor recurrencia de accidentes, e
incluye acciones orientadas a reducir la velocidad y reorganizar la
circulación.
Entre las acciones implementadas se
encuentran la instalación de 170 nuevas señales verticales y 700 metros de
bandas sonoras (vibralines); además, se colocaron 10,500 metros lineales de
marcas viales y se habilitaron cruces peatonales elevados en los puntos de
mayor riesgo.
Las proyecciones técnicas indican que
estas medidas permitirán reducir de manera significativa la ocurrencia de siniestros,
con un impacto estimado de al menos dos vidas salvadas por año y alrededor de
nueve lesiones graves evitadas.
La prioridad es prevenir nuevas
muertes
El INTRANT reiteró que cada
intervención ejecutada en el Malecón tiene como único objetivo proteger la vida
y evitar que continúe aumentando el número de víctimas en esta vía emblemática.
“Las medidas de calmado del tránsito,
incluyendo el badén cuestionado, forman parte de una solución integral
orientada a frenar la velocidad y prevenir más muertes. No se trata de
incomodar, sino de salvar vidas”, enfatizó la institución.
Finalmente, el organismo hizo un
llamado a la ciudadanía a comprender el contexto de estas obras y a conducir
con responsabilidad, recordando que respetar los límites y las nuevas medidas
viales es una decisión que puede marcar la diferencia entre la vida y la tragedia.

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